martes, 12 de diciembre de 2017

¿FELICES FIESTAS O FELIZ NAVIDAD?


Vuelve un año más y con él el mes de diciembre, y con diciembre, la Navidad, Año Nuevo y Reyes.
Estas son fechas de una inmensa tradición en el mundo occidental y cristiano, sobre todo en nuestro país. País que de un tiempo a esta parte está mostrando un desapego total a los que son las celebraciones de las mencionadas fiestas navideñas.
Por un lado están algunos ayuntamientos en los que sus políticos, más que celebrar estos acontecimientos digamos que los “desacelebran”. Ellos a lo suyo, solo se han empeñado en gobernar para los de ellos y punto, el resto de la población para ellos no existe y si existe les da exactamente lo mismo.
A estos políticos mezquinos nunca les ha gustado la Navidad y ahora, cuando se ven con algo de poder, les gusta menos. Es más, aprovechan la ocasión para mofarse de ella, lo que ella representa y  mofarse de los ciudadanos que si les gusta y quieren seguir con sus tradiciones y creencias.
Pero estos políticos con su ruindad e ignorancia no son capaces de decir que en los pueblos que ellos gobiernan, estos días si se trabaja. No, eso no lo hacen, es más son los primeros en desaparecer para cogerse uno días de asueto.
Por otro lado están los medios de comunicación, la casi totalidad de ayuntamientos del resto de España y allegados con aquello de ¡¡Felices Fiestas!! ¿Qué fiestas?
¿Acaso la Navidad o decir feliz navidad les produce alguna urticaria o diarrea mental?
Se observa como poco a poco, y entre todos, incluidos nosotros mismos los ciudadanos de a pie, que estamos cayendo en una trampa en la que nos han metido algunos grupos con poder contrarios a estos actos religiosos por ser de la religión Católica o seguidores de Cristo.
Poco a poco van arrinconando a los católicos sin que se note, nos han puesto una correa al cuello pero una correa lo suficientemente larga para que nos sintamos libres y de vez en cuando tiran de ella para frenar nuestros instintos de libertad. Eso sí, las tiendas llenas de cosas con sus carteles con las frasecita de ¡felices fiestas! para que entremos y consumamos y gastemos el poco dinero que tenemos y si no lo tenemos tiramos de tarjeta o de un préstamo bancario que ahora es fácil de conseguir y sobre la marcha.
¿Llegará un día en que nos dirán, se acabó la Navidad? No lo sé. Pero la Navidad es una festividad religiosa, con ella celebramos en Nacimiento de Nuestro Señor. El niño que nació como cosa nueva, como cosa que aleja lo viejo, lo malo, lo que nos destruye. Con Él muere el rencor, el odio, la envidia, los malos quereres Con Él nace lo nuevo, el perdón, la paz, la concordia el llevarnos bien entre todos, seres humanos y pueblos. Sin el Niño Jesús, la Navidad no existe, no tiene sentido, igual que el Día de Reyes.
¿Es esto malo para que algunos estén tan en contra? Si no les gustan estas cosas, como son “cuatro”, los que tienen que desaparecer son ellos y no estas celebraciones.
Vuelve un nuevo diciembre y con los mismos problemas estúpidos del pasado año. Problemas que en un tiempo pasado jamás tuvimos porque teníamos libertad para celebrar las navidades como cada uno quisiera o pudiera. Éramos libres, cada cual pensaba como quería al menos en las ideologías religiosas individuales.


¡Feliz Navidad!

jueves, 7 de diciembre de 2017

EL PENSAMIENTO ÚNICO

Un belén que ofende

Hay políticos que ser por el simple hecho de haber sido elegido por la ciudadanía, dígase por mayoría o porque los pactos han hecho posible que gobiernen, se creen que son los amos absolutos del pueblo y pueden hacer lo que les venga en gana. Eso sí, siempre pensando solo en los que piensan como ellos, pues no gobierna para la población en general, sino para los suyos y para los amigotes del pacto. El resto de ciudadanos que se jorobe y aguante y si no, haber tenido el mismo pensamiento de los que los gobiernan. O sea, pensamiento único.  
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Esto, ¿a quien ofende?

En canarias, aún tenemos la suerte de que eso no ocurre, al menos en muchos lugares pero sí que ocurre en muchos lugares del territorio nacional. 

En muchos pueblos de la Península se puede sacar una bandera, la que sea y no pasa nada, al que no le guste, pues que se aguante, hay libertad de expresión. Puedes poner en la fachada de un ayuntamiento una bandera o una pancarta y, aunque muchos ciudadanos no estén de acuerdo con eso, hay que respetarlo, es libertad de expresión. Nadie se puede ofender, y al que se siente ofendido y lo promulgue lo llamaran de todo menos bonito.

Hacer un belén, dicen en ese mismo ayuntamiento que no se puede poner porque se ofende a quien no es cristiano. Sobre todo se ofende a los hermanos musulmanes. Esa historia no me la creo. No me creo que un musulmán de bien se ofenda por eso, porque hasta ahora han sido muy respetuosos con nuestras creencias como nosotros los cristianos lo somos con las de ellos.

Las personas de creencia musulmana llevan entre nosotros muchísimos años, incluso tenemos amigos y conocidos y nos llevamos bien, lo que ocurre es que algunos políticos españoles enemigos de todo lo que es España, de sus creencias y costumbres se han inventado esa historia solo por ir en contra y crear malestar en una parte de la ciudadanía. Estos políticos, no se han dado cuenta de que ellos cobran sus salarios con los impuestos de sus allegados, pero también de los que no lo son. Por eso, cuando un político llega al poder, se tiene que olvidar de sus creencia políticas y religiosas y gobernar para todos igual, respetando eso si, al país en el que gobierna y saber que él es un representante del Estado  y que está sujeto a ciertas normal y leyes.

Un político, no debe “jugar” con las creencias religiosas y políticas de sus ciudadanos y tampoco debe “jugar” con la ilusión de nadie porque de ilusión también se vive y más en estas fechas. Así que no vendría mal un poquito de cordura que ya somos todos mayorcitos  y lo que único que interesa es que el político que los ciudadanos ha puesto en ese cargo haga una buena gestión y que se deje de majaderías que eso son cosas de niños que han cogido una rabieta. 


El absolutismo, las dictaduras y los pensamientos únicos se dejan para otros países que no el nuestro y para otros momentos por suerte ya superados, pero que si no tenemos cuidado volveremos a caer en el error de volver a ellos.